Nicaragua primera en firmar declaración universal por el bien común

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Lanzamiento de la Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad

Palabras de la Compañera Rosario Murillo

Muy buenas tardes, queridas familias nicara-güenses, que nos siguen por la radio y la tele-visión; queridos compañeros y compañeras del Gabinete de Gobierno; queridos compañeros y compañeras de la Juventud, de los Movimientos Sociales, de los Movimientos Ambientales, del Poder Ciudadano de Managua, del Poder Ciudadano de otros Departamentos de nuestro país.

Hoy es un día histórico; desde esta Casa de los Pueblos, donde el Presidente de la República nos ha convocado a asistir al Lanzamiento de la Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra, tenemos el gusto de dar la bienvenida a nuestro invitado de honor, el querido compañero, Teólogo y experto en temas ambientales, Leonardo Boff.

Nos acompaña, el Padre Miguel d´Escoto, quien hasta hace poco fuera el Primer Presidente cen-troamericano de la Asamblea General de Naciones Unidas; nos acompaña la Ministra del Ambiente, compañera Juanita Argeñal; nuestra Embajadora en Naciones Unidas, compañera Mari Rubiales; el Doctor Jaime Incer, Asesor del Presidente para Asuntos Ambientales; el Doctor Alejandro Rodrí-guez, Director del INETER; el compañero Paul Oquist, Secretario de Políticas Públicas de la Presidencia de la República; el General Mario Pérezcassar, Jefe de la Defensa Civil del Ejér-cito de Nicaragua; el compañero Ramón Arnesto Soza, Secretario Ejecutivo del SINAPRED, y el compañero Roberto Araquistain, Viceministro del Ambiente y de los Recursos Naturales.

Antes de dar la palabra al Doctor Incer, quiero reiterar lo que comunicamos esta mañana, a través de los medios del Poder Ciudadano, las condo-lencias que el Presidente de la República ha hecho llegar al Gobierno de Chile, al pueblo de Chile, por el impactante sismo que tuvo lugar la madrugada de hoy, en una vasta zona de ese hermano país.

Reiterar también, que hemos estado en comunicación con nuestra Embajadora en Santiago; que gracias a Dios, los hermanos y hermanas nicaragüenses que estudian o viven en ese país, están bien. Y hacer llegar a las familias de los hermanos chilenos que fallecieron en esta catástrofe, las profundas muestras de pesar, de cariño, de Solidaridad, de nuestro Presidente, nuestro Gobierno y de todo el pueblo nicaragüense.

Quiero dejar en el uso de la palabra, al Asesor del Presidente para Asuntos Ambientales, Doctor Jaime Incer.

 

Palabras del Doctor Jaime Incer Barquero

Asesor del Presidente para Asuntos Ambientales

Muchísimas gracias, señor Presidente de la República, señora Primera Dama; mis estimados amigos, Padres d’Escoto y Boff; señores Miembros del Gabinete aquí presente, y otros invitados especiales y queridos participantes en este evento.

Yo soy uno de los pocos sobrevivientes de la Conferencia de Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro, celebrada hace ya 16 ó 18 años, y un convencido de que la sobrevivencia ambiental, es fundamental para asegurar el bienestar social y económico de nuestros pueblos. Y de hecho, en conjunto con otros elementos conocedores de estas problemáticas y que también han participado en diferentes Foros relacionados a los cambios climáticos, hemos estado pensando en cuál podía ser los efectos y riesgos de este fenómeno de los cambios climáticos en Nicaragua, y qué posición deberíamos de optar, no solamente como Gobierno, sino también como sociedad civil, para enfrentar en conjunto este inmenso reto.

En efecto, la Región Centroamericana es una de las áreas más vulnerables del Planeta, y en ella, Honduras y Nicaragua poseen la mayor vulnera-bilidad. Las verdaderas causas de este riesgo ligado al anunciado Cambio Climático, cuyas consecuencias ya comenzamos a sufrir, tienen su origen en el modelo de desarrollo que, desde hace varias décadas, ha deteriorado las bases de nuestros Recursos Naturales y la capacidad de soporte de los ecosistemas que forman parte del territorio nacional.

El agotamiento de las fuentes de agua, el arrastre de suelos por la erosión, la destrucción progre-siva de los bosques, la pérdida de la biodiver-sidad, entre otros, son efectos de este modelo extractivista, cortoplacista e insostenible, sin mediar reposición o restauración, implementado desde principios del siglo pasado, para beneficio de pocos y desgracia de muchos.

En otras palabras, la Naturaleza ha subsidiado el desarrollo de Nicaragua, sin que éste haya con-tribuido a su regeneración, llegando al extremo de agotar su capacidad natural de seguir prove-yendo de bienes y beneficios al total de la población. Para los habitantes de países como Nicaragua, cuyo bienestar y desarrollo descansa sobre sus bienes naturales y sus servicios ecosistémicos, el asunto radica, más bien, en valorar hasta dónde los ecosistemas tendrán límites de tolerancia que nos permitan sobrevivir como nación, y resolver los problemas estruc-turales que nos aquejan, como la pobreza, la vulnerabilidad ecológica y social, la falta de seguridad alimentaria, la pérdida de producti-vidad de los suelos y el deterioro de recursos vitales, como el agua, el suelo, el bosque y la biodiversidad.

En este contexto, el Cambio Climático viene a constituirse en un factor que está acelerando esta pérdida de condiciones para la vida, y acrecentando dramáticamente la vulnerabilidad del territorio, sus ecosistemas y su gente. La vulnerabilidad está asociada con la pobreza, y por tanto, la adaptación tiene que ver con Estra-tegias de Desarrollo Local y fortalecimiento de los medios de vida de las comunidades más pobres.

La Cumbre Presidencial celebrada en San Pedro de Sula, en mayo del 2008, estableció un importante precedente... los Jefes de Estado de la Región abordaron el tema del Cambio Climático, y defi-nieron una serie de Principios y Lineamientos que expresan la posición política de los países del istmo sobre el tema; instruyeron a sus respec-tivas instituciones, asumir con prioridad la adaptación al Cambio Climático, por supuesto, sin abandonar la lucha porque se cumplan los compro-misos con la mitigación.

La adaptación requiere la toma de medidas apropiadas para reducir los impactos negativos del Cambio Climático, que abarcan desde opciones tecnológicas hasta cambios de conducta a nivel poblacional. Para Nicaragua, la adaptación es realmente una necesidad de sobrevivencia, pues se trata de reducir las tres vulnerabilidades que nos acechan: la ecológica, la económica y la social.

Fenómenos meteorológicos como El Niño y La Niña, que se manifiestan en sequías recurrentes que afectan las cosechas de alimentos; las tormentas y huracanes que producen estragos económicos y sociales, son expresiones claras de este Cambio Climático, que impactan severamente la ya frágil agricultura, la economía familiar, y sobre todo, la seguridad nacional en todas sus expresiones.